Jornada de reflexión

    Hoy día 8 de marzo del 2008 es la víspera de la cita electoral para las elecciones generales. Es por tanto la jornada de reflexión donde los mensajes políticos de los partidos políticos no deben existir para que los ciudadanos puedan evaluar sin interferencias las opciones que se les presentan, aunque muchos probablemente ya hayan escogido el signo de su voto mucho antes.

    Ya ayer mismo se ha empañado este fin de campaña. El comunicado oficial sobre el último atentado de ETA donde el PP se ha desmarcado del resto de partidos políticos intentando añadir sus tesis al comunicado final, y que ya sabía que iba a ser rechazados de plano. El comunicado debería añadir que nunca se negociará con ETA, según el PP, que como todo el mundo recordará se trata de una de sus consignas electorales.

    Hoy en plena jornada de reflexión con la campaña electoral cerrada la presidenciable Esperanza Aguirre ha intentado utilizar la celebración del Día de la mujer trabajadora para celebra un acto marcadamente político donde tenia pensado presentarse. La junta electoral central ha rechazado y prohibido expresamente esta posibilidad.

    También este es un buen momento para recordar lo que pasó durante la jornada de reflexión en los anteriores comicios, fue un 13 de marzo bajo la sombra del atentado de Madrid del 11-M. Fue una jornada marcada por aquellos hechos en donde mucha gente quería saber la verdad, una verdad, que aunque parezca increíble se hizo visible hace tan sólo unos meses y tras una sentencia judicial que descargaba la culpabilidad sobre unos hechos horribles.

    Aquel día la ciudadanía gritaba “Queremos saber la verdad” o el mítico pásalo con mensajes a los móviles. En concreto, uno de los varios “sms” que circularon por los aparatos celulares decía: “¿Aznar de rositas? ¿le llaman jornada de reflexión y Urdaci trabaja? Hoy 13-M a las 18 horas sede PP C/Génova 13. Sin partidos. Silencio. Por la verdad. ¡pásalo!”.

    Concentraciones y protestas por toda España y las autoridades que en ese momento descargaban responsabilidades en ETA o en la oposición, contra los medios diciendo que el atentado fue maquinado por algunos para derribar al gobierno. Era lo que faltaba, el gobierno cayó bajo el peso de los votos y no bajo el peso de las bombas.

    La maquinación, la ocultación de la verdad, la mentira, la manipulación como acusaban unos lo llevaban otros en la sangre. Quién no recuerda a aquel mítico personaje que desapareció de la escena tras las elecciones, se llamaba Alfredo Urdaci.

Mañana se verá la segunda parte de todo esto, también ha habido un atentado y los resultados callarán (o darán la razón) a unos porque ahora es el momento de nosotros, los ciudadanos. Ni de los políticos ni de los terroristas ni de los “periodistas”.

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